Según las leyes federales, la tribu seminole tiene derecho a tener máquinas tragaperras en sus casinos porque éstas se encuentran autorizadas en las instalaciones de juegos parimutuales del sur de la Florida. Pero a cambio de que el estado reciba parte de las ganancias que producen las tragaperras, éste debe firmar un acuerdo con la tribu dándole algo que las instalaciones que le hagan competencia a los casinos seminoles no tengan.
La llegada a este acuerdo se ha demorado mucho y a su respecto el director de juegos de apuestas de la tribu seminole mandó un mensaje público a la Legislatura de la Florida diciendo: “pueden permitir juego ilimitado a nivel estatal o aceptar nuestros $150 millones al año provenientes de las máquinas de slots, pero no las dos cosas”.
El problema en todo esto está en cómo hacer para que sigan creciendo las parimutuales, que en el Condado Miami-Dade incluyen tragaperras en el canódromo Flagler, y al mismo tiempo evitar que este crecimiento saque del mercado a los seminoles.
En este sentido la tribu cuenta con la ventaja de que, siendo una nación soberana, no tiene obligación de pagar impuestos a los gobiernos estatal y federal, estableciendo de esta manera que el estado haga alguna concesión para poder recibir las ganancias de los juegos de tragaperras.
El verano pasado los legisladores acordaron la concesión a la tribu del derecho de establecer juegos de blackjack, bacará y otros, en adición a las tragaperras en los casinos de los condados de Broward y Hillsborough, al mismo tiempo que restringió el juego de las tragamonedas en sus otros cuatro casinos.
El gobernador Charlie Crist y la tribu aceptaron todas las exigencias de la Legislatura salvo una cláusula que permite a la Legislatura ampliar el juego de apuestas en todo el estado siempre que las instalaciones estuvieran a un radio de 100 millas de las parimutuales en funcionamiento.
La Legislatura tiene que aprobar el acuerdo pero, Bill Galvano, el principal negociador de la Cámara de Representantes en el tema del juego, ha declarado que el acuerdo conseguido por Crist respecto a los slots es inaceptable.






